"Hacer que algo se estabilice en la normalidad".
Según veo, la Real Academia Española de la Lengua es un poco vaga en su definición de "normalizar", pero quizá la propia palabra lo merezca. Algo normal, común, que no sorprende. Resulta apropiado.

Las últimas vueltas de la primera carrera de la MGTOval de MundoGT de la edición de 2018 en el circuito de Texas Motor Speedway las hice de la mano de un tal Agustín Canapino. Y lo último que estaba pensando en aquel momento era que estaba rodando en paralelo con, entre otras cosas, un campeón del Súper TC 2000 y del Turismo Carretera, toda una celebridad dentro del motor en Argentina. Fue después de acabar cuando me di cuenta. Lo absurdo que era tener semejante compañero de viaje y que, en aquel momento, lo trataras como a otro más.

Canapino liderando en Brands Hatch en el MGTOval.

Puede ser cierto que el caso de Canapino no sea el más claro, porque hablamos de un piloto que siempre ha estado ligado al simracing, pero echando la vista atrás te encuentras con muchísimos otros casos donde, una vez has acabado de correr, te has enterado que ese señor con el que te has estado partiendo la cara durante varias vueltas se dedica profesionalmente al mundo de las carreras reales. Mi primera experiencia de la que fui consciente fue con Kevin van der Linde, campeón de la ADAC GT Masters.

 

Por aquel entonces era aún bastante nuevo en todo esto, y no podía salir de mi incredulidad cuando, una vez terminó todo, me comentaron esa anécdota.

La experiencia de una carrera no consiste en contar polígonos, calcular físicas o comparar sonidos.

Y es que en eso se ha convertido hoy, en una anécdota, en una más dentro de una interminable lista, y eso teniendo en cuenta solo las veces en las que somos conscientes de quién es ese otro, porque de la misma forma que en muchas ocasiones es alguien de fuera el que te da a conocer al piloto profesional porque tú no le conoces, imaginaos la cantidad de veces en las que te verás en esa misma situación sin que nadie al final te informe de nada. Es una carrera más, un rival anónimo más.

No estamos hablando de necesariamente enfrentarnos a los mejores pilotos del mundo. Está claro que desde nuestro punto de vista no es lo mismo toparnos con un piloto top de Formula 1 que con alguien de media parrilla de un campeonato de turismos. Esa normalidad que comentaba antes dudo que se mantuviera de ver algún día en el relative algo como "Lewis Hamilton". No se vosotros, pero yo me echaría a temblar. Pero demos la vuelta a la situación. No pensemos en nosotros, si no en ellos. No, no en Lewis Hamilton, si no en, literalmente, cualquier piloto profesional que compita en iRacing, sea al nivel que sea. El absurdo debate, afortunadamente ya desaparecido, de "¿para qué quieres correr en un juego cuando puedes alquilar un coche e ir a dar unas vueltas al Jarama?" ha sido completamente ridiculizado con tanto y tanto piloto que vive del mundo de las carreras reales y que, sin embargo, encuentra en iRacing y en general en el simracing algo en lo que merece la pena gastar su tiempo. Y hablamos de gente que compite de verdad, no que da un par de vueltas a su circuito local con su Seat Leon los sábados por la mañana.

 

Sacar la escuadra y el cartabón a pasear y magnificar todo con lupa puede ser fantástico si lo que quieres es hacer relucir todos los defectos posibles. Y no lo digo a malas, si tu interés y objetivo es ese, estás en tu total derecho a criticar cualquier rincón escondido de iRacing que no sea un fiel reflejo, dentro de lo técnicamente posible, de la realidad, y sin embargo, el mejor análisis, el más exhaustivo, jamás va a poder decir ni media palabra de lo que, al menos por lo que a mi respecta, importa al final: que es nuestra experiencia dentro de la pista, lo que vivimos cuando estamos a los mandos de nuestro volante (real) contra rivales (reales) manejando un coche (virtual). Que todo eso esté avalado por los que están a los mandos de su volante (real) contra rivales (reales) manejando un coche (real) dice muchísimo de la suerte que tenemos de poder disfrutar de algo así.

El mejor piloto del mundo de las carreras reales es un piloto más dentro de iRacing.

Hace unos meses tuve la suerte de dar varias vueltas en un BMW M6 GT3, evidentemente, de copiloto. Ni que decir tiene que es ridículo comparar la sensación que produce ir dentro de un cacharro de esos respecto a lo que podemos obtener en nuestras casas con el mejor hardware y software posible, pero no nos centremos tanto en simular lo que se siente dentro del coche o incluso cómo se maneja el coche, si no en el motivo final para el que está construido: la carrera. No creo que pueda haber mayor elogio hacia iRacing que el hecho de que, aún habiendo una diferencia tan insultante en lo que es la sensación de estar dentro del coche, haya tanta gente dispuesta a seguir corriendo aquí. Y muchos, al máximo nivel.

Heikki cuenta su experiencia en el BMW M6 GT3 en la presentación de Gran Turismo Sport.

Volviendo a nuestro lado, al del simracer y solo simracer, considero esto un doble honor: no solo podemos correr cara a cara con pilotos profesionales, si no que lo hacemos en un ambiente completamente igualitario. Llamarse Lando Norris, un habitual del servicio, no te da 3 décimas por vuelta. Luego ya se encarga él en sacarte la minutada de siempre, pero lo hace porque es mejor, y ser de los mejores en iRacing no requiere de ningún tipo de certificación que venga del mundo real. Requiere talento, entrenamiento y dedicación. La accesibilidad que ofrece el simracing es extremadamente positiva para la competición.

Ese hecho, que por defecto nadie sea más que otro, probablemente sea uno de los culpables de la normalidad con la que iniciaba este artículo. iRacing no puede ser más justo, independientemente de cómo te llames, de tu historial previo o del número de seguidores que tengas en Twitter. Y es que el mejor piloto del mundo de las carreras reales es un piloto más dentro de iRacing. Siendo honesto con todos vosotros, la idea de todo esto era hablar de lo que supone "jugar con profesionales", y poco a poco ha ido derivando en algo distinto. No tanto en lo que es la experiencia de correr junto a ellos, si no en lo que significa eso para iRacing.

Puede que este software no sea el más realista ni detallado del mundo, pero tampoco lo necesita. La experiencia de una carrera no se puede medir de forma objetiva. No consiste en contar polígonos, calcular físicas o comparar sonidos. Consiste en experimentar carreras, y nadie mejor para hacerlo que los que han experimentado y experimentan esas sensaciones en realidad. Algo tendrá iRacing para que un intento de copia virtual lo disfruten de esta manera. Junto a todos nosotros.

 

Por Xabier Sánchez -@Heikki_360


 

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